La persona se encuentra nerviosa, de mal humor, irritable e insatisfecha.
La tensión sostenida puede resentir los músculos generando dolor, sobre todo en la espalda,
la cabeza y el cuello. Los dolores de cabeza son relativamente frecuentes en forma de presión,
bien en la zona de la nuca o en la parte frontal mientras que otras veces es un dolorimiento
continuo pulsante.
Aparecen además síntomas como el aumento de sudoración, sobre todo en las manos,
facilidad para enrojecer, sequedad de la boca o todo lo contrario, mucha salivación, molestias
en la garganta, náuseas, eructos, molestias de estómago, necesidad de orinar con frecuencia,
ligera diarrea, temblor y agitación interna.
No es infrecuente que por el estado de hipervigilancia contínua la persona presente
dificultades en el sueño nocturno, así como sensación de cansancio y fatigabilidad durante el
día.
Las alteraciones del apetito pueden oscilar desde su aumento a la disminución y lo mismo
puede observarse en relación al impulso sexual.
También las capacidades mentales se ven resentidas, apareciendo con frecuencia dificultades
para mantener la atención y concentración lo que favorece las distracciones, así como pueden
existir dificultades para memorizar.
Editado por el
Dr. Héctor H. Zorrilla
MN 51814
Ciudad de Bs. As. Argentina
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